VIDRIOS

Aurelio Suárez cultivó la poética del objeto en determinados momentos de su vida y en una orientación próxima a la de determinados postulados de la estética surrealista, algunos de cuyos representantes reflexionaron en el contexto de su práctica artística, sobre todo a partir de la década de 1930, en torno al denominado “objeto de funcionamiento simbólico”. En este sentido, la serie de piezas reunidas bajo este epígrafe serían una buena muestra de esa orientación del creador gijonés. Entre ellas destacan una botella a la que se le ha puesto una cabeza de muñeca, una pierna cerrada con la tapa de un envase de frutos secos y un recipiente de cristal, los cuales dejan siempre al descubierto un interior relleno de los más variados elementos dispuestos en acusado desorden. Entre estos aparecen muelles, bolas, plásticos que rodean los tapones de las botellas, cápsulas, igualmente de plástico, en las que venían los montables de una conocida marca de huevos de chocolate, etc. Buena parte de esos objetos eran materiales de desecho que el artista recogía durante sus habituales paseos por las playas gijonesas.

Hay en todas esas acumulaciones un componente lúdico muy marcado característico de una parte importante de la producción artística de Aurelio Suárez y común a lo que en la década de 1960, a la que pertenecen estas obras, podía encontrarse en determinados movimientos artísticos europeos, como, por ejemplo, el de los Nuevos Realistas franceses. También se detecta en estas obras un interés por resaltar la extrañeza que pueden tener las formas cuando en ellas se subraya su dimensión más banal, lo cual fue muy del gusto de los propios surrealistas, quienes dedicaron importantes exposiciones a esta clase de producciones. Con ello, y también por medio del mecanismo que consiste en reunir elementos procedentes de los más variados universos, unido a su ubicación, como sucede en este caso, en contenedores de lo más extraño para ellos, se trataba de crear en el espectador una sensación de extrañamiento, que para el caso del creador gijonés no alcanza los niveles de truculencia y desasosiego a los que sí llegaron con sus objetos algunos artistas surrealistas. En este sentido, habría en los de Aurelio Suárez una mayor luminosidad, humorismo e ironía, así como un cierto carácter fetichista lindante en ocasiones con lo erótico, inherente a su mentalidad coleccionista.

 

ALFONSO PALACIO

(Sin título), fecha desconocida

(¿1988?). Vidrio, plásticos, etc.

Alto 30 x Ø 9 cm

(Sin título), fecha desconocida

(posterior a 1960).

Vidrio, metal, plásticos, etc.

31,3 x 12,8 x 8 cm

(Sin título), fecha desconocida

(posterior a 1960).

Vidrio, corcho, plásticos, etc.

27 x 9 x 9 cm

(Sin título), fecha desconocida

(posterior a 1960).

Vidrio, metal, plásticos, etc.

Alto 27,2 x Ø 8 cm

Exposiciones:

2010. Aurelio Suárez. Chatarraurelio. Centro de Escultura de Candás. Museo Antón.
Patrocinada por el Gobierno del Principado de Asturias.

2010. Aurelio Suárez. 100 Años de Aurelianismo. Cornión. Galería de Arte. Gijón.
Patrocinada por Construcciones Angoca, Centro Comercial San Agustín y El Muelle. Gestión Inmobiliaria.

 

  Bibliografía:

VV. AA.: Aurelio Suárez. Esto es... Láminas. Gijón, (Gonzalo J. Suárez Pomeda), 2009.
Patrocinado por el Gobierno del Principado de Asturias.

VV. AA.: Aurelio Suárez. Chatarraurelio. 40 Postales. Gijón, (Gonzalo J. Suárez Pomeda), 2010.
Patrocinado por el Gobierno del Principado de Asturias.

VV. AA.: Aurelio Suárez. Chatarraurelio. Gijón, (Gonzalo J. Suárez Pomeda), 2010.
Patrocinado por el Gobierno del Principado de Asturias.

VV. AA.: Aurelio Suárez. 100 Años de Aurelianismo. Gijón, (Cornión. Galería de Arte), 2010.
Patrocinado por Construcciones Angoca, Centro Comercial San Agustín y El Muelle. Gestión Inmobiliaria.

VV. AA.: Aurelio Suárez. Aureliopedia. Gijón, (Gonzalo J. Suárez Pomeda), 2014.

La Nueva España: 14.7.2010.

El Comercio: 14.7.2011.